sábado, 20 de diciembre de 2008

SENTENCIA






Tu vivirás anclado a mis caderas

seguirás mis pasos, como una sombra

y al escuchar el eco que te nombra,

ansiaras volverte enredadera.


Concebirás la pasión, y todo apetito que existe

y por ese deleite, ni se le nombra;

si el deseo por el deseo nos asombra,

la razón, por la razón admitirla se resiste,



Temblara tu piel con solo pensarme,

y caerás vencido al mínimo ruego,
Sentirás morir con solo dejarme


durmiendo el letargo de este inquietante juego,

Porque mi sentencia es esta,
Sentirás el amor y creerás estar muerto
Ser tanto querer y no poseerme

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