jueves, 24 de julio de 2008

VIENTO Y POLVO





Reconozco esas palabras.

¿Son las emisarias del misterio de tu alma,o la anunciación en las sombras,de un grito que te hiere la garganta?


Porque llegan disfrazadas en el borde de una frase;y súbitamente empiezan a fluir como de una vasija de arcilla
silenciando el susurro del aliento,

con sólo trazar un signo en el silencio,
con sólo cortar el aire con su mano.
Esas palabras, las que se esconden dobladas bajo la manga de una chaqueta,son las que vienen de un adentro profundo y desgajado, y que se van deletreando en amables modos, para llegar al centro de un pañuelo de cuatro puntas,que dejo volar al viento,para que no se aniden en ninguna de sus esquinas.


Como barajadas de un puñado de cartas,que en su azar
muestran los números de sus bordes y el color de la amnesia,lucen cubiertas con una máscara de polvo que asoman una nítida figura como esculpida en una talla de olvido.


Cruzo mis manos y me quedo en silencio

Y prefiero cerrar los ojos,dejando que tus palabras se las lleve el viento,en el rumor agónico del eco de la brisa.

1 comentario:

María Elena Ponce dijo...

Siempre es bueno que de muy en cuando las dejes mecer en tus oidos, aunque duelan...
El viento suele ser como las mareas algunas veces vuelve a arrojar lo que se lleva.

Hermoso poema

María Elena Ponce