lunes, 21 de julio de 2008

VENENO




Cautivas en el doblez de tus labios, como tratando de escurrirse entre las comisuras, está el veneno de tus palabras, que se asoman como en un brotar desde adentro, incesante y sin pausa. Es un veneno lento, de salobre amargor que exhala vapores de un lenguaje extraño al asesinar con cada frase la vida que le rodea y de la que sientes tanto miedo. Me luce lejano hallar un antídoto eficaz ante tanto vacío de esperas y veo eructar los alientos enfermizos que se agolpan en tu garganta, como si lucharan por salir de una vez sin medir distancias ni tiempos.

Es extraño, no puedes sostener mi mirada.Pareciera que se te hubiesen vaciado las cuencas de los ojos y en su lugar, dos puñales afilados se proyectaran sin distinguir el filo de la empuñadura. Ocultas por mentiras disfrazadas, veladas como una sombra, es posible escuchar la cacofonía de tu voz cuando intenta doblegar una palabra amarga para convertirla en algo que luzca amable, pero la aridez como en un océano seco bañado de sombras golpea el silencio desde donde te miro con una sonrisa forzada.

El silencio, en el silencio, eres rencor puro vestido de alas negras, en dos amargos ojos. Y siento pena por ti, pues las vigilias ya no podrán salvaguardar el transitar de tus desérticos días, cuando no logre la paz del sepulcro contener tus envilecidos despojos, cubierto con tanto amargor y rencor en tus pupilas. Florecerán de nuevo los crisantemos matizados bajo mis cielos de esperanzas y una multitud de mariposas multicolores liberará de mi alma, las heridas que causaste con tu rencor injusto.

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