sábado, 22 de septiembre de 2007

Era Septiembre y era lluvia…




Era Septiembre y era lluvia,

-cuando yo no te amaba todavía-

Pero de tanto desear tu piel,


me habían crecido madreselvas en los dedos


Entonces, las gotas asimétricas en un cristal, me hablaban de ti


Y de la certeza

Tú estabas alli, y el otoño se asomaba en las ventanas del crepúsculo cuando en el anidar de versos de lluvia , yo evocaba tus ojos de gaviotas cálidas y huidizas, en un ágil vuelo de las ventanas traslúcidas de tus párpados


Tu boca, mandarinas dulcísimas, encendía el latido de un nuevo poema y el olor de los crisantemos

Tus manos dejaban huellas generosas en las tierras húmedas de los caminos del encuentro


-Era Septiembre y era lluvia,-


Cuando conocí el enigma imaginado de la cintura


el irrepetible rumor de los latidos y la lluvia mordiéndome los labios

Por ti volaron aquel otoño, palomas
y se derritieron mis miedos ,en un manojo de volcanes y de hogueras.



Me inventaste el cuerpo en un azar de nubes y de viento, como un despertar renovado, penetrante y prolongado en las melodías de tu piel


Y desde entonces te amé,- como aquel Septiembre de lluvia-


Cuando como un chubasco de aguacero nuevo, me reverdeciste los sentidos y el cuerpo,


Anidándote suavente en mi alma.

PILAR GONZÁLEZ
21/9/2007

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