domingo, 8 de julio de 2007

SEGUNDA DESFLORACIÓN

“Comprendió el olor de los colores
trazó en la tierra el aroma de la lluvia
sintió en sus pasos la danza de
la espiga
y en el ascenso del ave descubrió
su nombre.”
Betssimar Sepúlveda (Venezuela)



Apareciste.
Fugaz, impredecible
Y me detuve al borde del abismo

Venías con música en los ojos
llenando un vacío, remoto y olvidado.
Escapabas de la tristeza, con una sonrisa en los labios,
yo te esperaba con un cuenco de estrellas en las manos

Eras tú, eterno caminante
Regresabas en un Octubre con olores
Y te escuchaba absorta
apagando una tras otra, las últimas preguntas:

-¿Cuéntame como vives ahora?

Dime cómo pasan tus días, tus alegrías tus profundos odios, dime tus mentiras
La locura imprevista de algún instante vivo
y los mutantes vientos que te llevan perdido -


Cuando tu palabra,
la subversiva,
irresistible herramienta del deseo,
se convirtió en ardiente beso
mi silencio vivo,
aquel que acaricié después del desamor
mi segunda virginidad,
se hizo poesía,y salté al abismo
ante el estremecimiento del instinto,
que abrió acordes a un costado de la Luna

Recorrimos, nuevamente, la suavidad de la piel
y el grito de la noche,hasta ser nosotros
en un instante

Podríamos amarnos de nuevo,
si los dos lo permitiéramos
pero somos agua y tierra, viento y arena
caminos que se bifurcan en la sonrisa

Y tú reanudaste tu camino,
con la música en los ojos
Y yo seguí arrullando
el cántaro de estrellas en mis manos


PILAR GONZÁLEZ
8/7/2007

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