martes, 5 de junio de 2007

TUS HUELLAS EN MI PIEL



Aquí estoy,
el día después

desnuda, sobre las sábanas solitarias de ésta cama

donde nos entregamos
anoche en una guerra imaginaria
sobre la que peleaste sudorosas batallas


-donde los dos salimos triunfantes-


Veo mi cuerpo,

liso y redondeado en el espejo,

mi cuerpo que fue travieso santuario de tus besos,
peregrinación sagrada a mis cuevas
baño bendito en mis manantiales


éste cuerpo lleno de recuerdos
y de tus huellas

de tu desbordada pasión

y aleteos de manos y caricias

en largas madrugadas de quejidos y

risas


-gritos de placer en la noche insomne-


Veo mis pechos

que acariciabas sonriendo con la palma de tu mano,
mirándolos como los mirabas

y que apretabas como mandarinas maduras
recorriéndolas con ternura

mientras se encendían como soles y posabas

los dulces pezones contra tu pecho palpitante


-y en la irreverencia de tu boca-


Veo mis piernas,

largas tenazas conocedoras de tus caminos,

que giraban rápidas y nerviosas para abrirte paso a

los senderos perdidos


aquel sitio donde habitan los montes

y la suave vegetación de los ríos
los musgos y los helechos


-el paraíso perdido-


donde nos elevamos en un espiral al cosmos

bañados de gozos palpitantes y

sentidos endulzados por néctares fluídos

estallando en truenos primitivos


Me veo y no me estoy viendo,
me huelo y siento tu aroma
me recorro y palpo tus caricias


-un espejo de ti el que se refleja anhelante

sobre la soledad de este día -


un espejo Rosado, un molde hueco

buscando su otro hemisferio


en las huellas que dejaste en mi piel


Llueve copiosamente sobre la ventana de la habitación

y solo pienso en el amor que dejaste en mi
tatuado como se marcan las cosas permanentes


mientras anhelo, deseo, y sueño

deleitosa

con todas mis fuerzas, la esperanza

de volverte a ver.

PILAR GONZALEZ
13/4/2006

1 comentario:

María Elena Ponce dijo...

Y quito el cero comentarios a este hermoso poema lleno de él y de ti.

Precios amiga

Un beso

María Elena Ponce