miércoles, 2 de mayo de 2007

CUANDO EL DESAMOR HABITA LOS ESPACIOS




Cuando el desamor
habita los espacios
entre un hombre
y una mujer
que se han amado
las miradas descienden
al oscuro túnel de la ausencia
y comienza, quizá, un viaje sin retorno

Un muro de fuego se eleva
en los insomnes momentos
del orgullo, piedra de plegarias y cólera
y las palabras transmutan
en dagas y espadas
encerradas y dispersas
en los murmullos
del viento

El alma se atrinchera
se encoge, y llora
ataca a ratos
se defiende por momentos
y la palabra,
que antes unía dos espíritus
es el pasaporte al viaje
a guerras tan reales como imaginarias

Los ríos azules
que antes deleitaron
las noches preñadas de
ardientes cantos
se secan en un hilo
oscuros relámpagos
donde antes las aguas
acariciaron sus amores

Sus dramas
de vivas injurias
y palabras inconclusas
dibujan remolinos de vientos negros
donde antes atrapaban
lechos a la deriva
de instantes perpetuos
En la unión de dos cuerpos

Ausencias de besos
que se clavan dejando la herida
abierta y sangrante
en el temblor de la tristeza
por el adiós de una antigua historia
escrita con alegrías
hoy cubierta
con las maquinaciones del abandono

Los ojos se cubren con un velo
oscuro puñal fulminante
arrebatos de ira y desamor
mirada inclemente de la memoria
un viaje que comienza
por los caminos de las tempestades
a través de espinas y piedras
y no se sabrá cuando concluye

Un adiós definitivo
ruptura abierta con el pasado
separación de las almas, imponer el orgullo
o un reencuentro con el presente
desnudar el espíritu, deponer el orgullo
y comenzar de nuevo

revelación mágica
cuando el desamor llega

Solo el amor muestra la señal

PILAR GONZALEZ
28/3/2006

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