
Tu vivirás anclado a mis caderas
seguirás mis pasos, como una sombra
y al escuchar el eco que te nombra,
ansiaras volverte enredadera.
Concebirás la pasión, y todo apetito que existe
y por ese deleite, ni se le nombra;
si el deseo por el deseo nos asombra,
la razón, por la razón admitirla se resiste,
Temblara tu piel con solo pensarme,
y caerás vencido al mínimo ruego,
Sentirás morir con solo dejarme
durmiendo el letargo de este inquietante juego,
Porque mi sentencia es esta,
Sentirás el amor y creerás estar muerto
Ser tanto querer y no poseerme







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